jueves, 17 de junio de 2010

Poseros

Cada vez me convenzo más de lo raro que es Chile, las evidencias están ahí, a la vuelta de la esquina.

Todo detonó una fría noche de invierno cuando en una botillería un televisdor sintonizado en el clb de la comedia mostraba a un comediante mofánmdose de la gente que dice que no ve tele, revelando con hábil sarcasmo lo ridículamente pretencioso que suena. Yo soy de esos, así que por un segundo el tipo este capturó mi atención y llegué a la concusión que sí, que es bastante ridículo decirlo.

Sin embargo, si fuera por la cantidad de frases ridículas que la gente usa cotidianamente, creo que muy pocas personas deberían tener la insolencia de hablar en público, y para eso, sólo basta con prender la tele a cualquier hora, poner cualquier canal y escuchar... a mí, de verdad, me da lata prenderla, pero nadie podría negar el efecto hipnótico que posee una tele prendida en el living mientras uno toma once o intenta conversar. El. otro día me tocó entrar a un okupa muy conocida y al llegar al living los chiquillos veían "Feroz" . Me senté con ellos un rato a esperar y al rato uno de ellos me comenta, a modo de disculpa "es que estábamos viendo Los Simpsons y se nos quedó prendida, si en realidad aquí no vemos casi nunca tele y de hecho, más rato vamos a ver un documental." Los más desconfiados podrán interpretar esta narración hasta aquí como el típico desplante sarcástico del chileno "opinante" que vive burlándose de todos para que su propia ridiculez pase piola. Sin embargo debo decir que yio igual me enganché viendo la teleserie con sus pésimas actuaciones y su forzado sentido dramático, y tengo que reconocer que me pasa siempre lo mismo: vez que me encuentro frente a una tele prendida y no tengo opción de apagarla, me atrapa; y así, atrapado, también tengo mis preferencias, desarrolladas a partir del hecho de que el hogar donde vivo es el reino de la televisión a todo chancho y que, me guste o no, despierto todos los días con esos patéticos intentos de conversaciones pseudointelectuales de Felipe Camiroaga, Ricarte Soto, Raquel Argandoña y todos esos personajes, y tras vivir incansables y polémicas diatribas en contra de la tele prendida no me ha quedado otra que resignarme a mi rol de consumidor obligado y dentro de la delirancia, consumir lo menos agresivo, que casi siempre terminan siendo monitos animados, seriales gringas y teleseries brasileñas. El horario de las siete de la tarde termina siendo una eterna estratagema para evitar que mi abuela sintonice "Yingo" o "Calle siete" y las noches que estoy ahí mi lucha se extiende a evitar "Morandé con compañía" o alguno de esos insufribles programas como "Aquí en vivo" "informe Especial", "Contacto" o alguna de sus perversas variantes. Es decir, me guste o no, termino viendo tele igual.

Y no dejo de preguntarme ¿Por qué se asume que toda opinión políticamente incorrecta se toma como algo pretencioso? ¿Por qué uno no puede decir "no me gusta ver tele" o "no me gusta el fútbol" o "no como carne" o "no voto" sin asumir como consecuencia una ondonada de opinioenes tratando de convencerte que uno está nadando contra la corriente, y además está condenado a una eterna frustración porque nadie va a dejar de hacer asados ni de ir al estadio porque uno no lo hace y a fin de cuentas uno se termina aislando de un montón de lugares comunes compartidos socialmente de puro pretencioso, idiota y amargado?

Muy simple, el chileno medio abomina de lo distinto en su cotidianeidad. Todo aquel que no actúa como él o no comparte sus opiniones es automáticamente alguien raro, desadaptado o con evidentes problemas de socialización y eso es algo que se hace evidente cuando se trata de fenómenos colectivos, supuestamente compartidos por todo el mundo. Y no creo que sea nada crel, sino una necesidad de sentirse integrados, de trascendencia social que se realiza a través de las mierdas que nos hacen consumir a diario. Identidades tan frágiles que necesariamente necesitan de un otro para sentirse mejores.

¿Por qué no asumir de ouna vez por todas que no tenemos identidad y que eso es una ventaja gigante? Así nops vamos construyendo a nuestra propia medida pero sin pretender que esa es la única ni mejor posible, y dejamos de una vez por todas de pelear por tonteras que no valen una mierda mientras los mismos de siem,pre saquean y saquean y nosoptros hablamos de farándula, o de la selección, o de lo peligrosa que es la vida hoy.

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